Silent books, una propuesta de aprendizaje visual y lectura activa en el aula de idiomas

Los silent books en el aula de idiomas

Journey, de Aaron Becker (2013).

 

A partir de un pequeño gran descubrimiento se abre la puerta a nuevas ideas, superar fronteras y poder abrir una nueva experiencia de aprendizaje, esto es lo que he visto en los silent books.

En el ámbito de la enseñanza de lenguas las imágenes siempre han sido un gran punto de apoyo para la comprensión lingüística en general (lexical, gramatical, cultural):  un dibujo en la pizarra, proyectar una fotografía, indicar un símbolo son parte de nuestro trabajo. Quién no se ha visto intentando explicar un término cuando nuestros alumnos espontáneamente nos preguntan “¿cómo se dice…? o ¿qué quiere decir?”, y que esto lo haya llevado a una paráfrasis laberíntica sin salida. Una imagen puede llegar de una manera mucho más inmediata y contextualizada a una explicación y aprendizajes más rentables.

Por otro lado, cuando proponemos a nuestros estudiantes que lean un libro, en algunas ocasiones podemos notar la resistencia, sabemos de sobras que la lectura no es una de las actividades más populares de nuestro público, ya que es la que más esfuerzo requiere por la implicación de tiempo invertido. Quizás mi invitación se vea como un trabajo arduo lleno de encrucijadas con el diccionario y no como una actividad placentera. Por esta razón,  creo que la lectura de imágenes, es decir, una narración que se presenta a través de una secuencia de ilustraciones, puede ser un antídoto para el estrés en nuestros estudiantes ELE  al presentarles una nueva lectura: más inmediata y más gratificante, contextualizada y abierta.

Conceptos básicos de la lectura de imágenes

¿Cómo podemos llevar una propuesta didáctica basada en la lectura de imágenes? Te ofrecemos algunas ideas clave a tener en cuenta:

Alfabetización visual

El primero es la Alfabetización visual, este término fue acuñado por John Debes (1968): “La alfabetización visual es esencialmente la comprensión de los elementos visuales y la comunicación de su significado”. Entender los elementos visuales también se puede hacer a través de la “Gramática Visual”, es decir, interpretar aquellos elementos que componen la imagen como son los colores, las figuras geométricas, el tamaño, la perspectiva, la luz, el entorno, la organización entre otros.

Ahora bien, ¿por qué trabajar la imagen como texto en el aula? Dolores Coronado Badillo nos da la clave:

  • Activar canales de comprensión, no solo el lingüístico.
  • Disparar la atención y mantenerla.
  • Liberar al alumno del miedo a una única respuesta correcta.
  • Motivar una secuencia de actividades.
  • Proporcionar oportunidades y argumentos con los que participar en el aula.
  • Conectar con la visión del mundo y las competencias generales del alumno.

Ventajas de trabajar la imagen como texto en el aula de idiomas.

Por lo tanto, quedan más que justificados los beneficios del desarrollo de las competencias visuales en el aprendizaje de una lengua. Además, añado que en el acto educativo una dosis de sorpresa puede provocar una actitud positiva hacia lo que se les muestra, y cómo no va a serlo “un libro sin palabras”. Imaginaos llegar a clase y decirles a vuestros estudiantes “Hoy vamos a leer un libro sin palabras” ¿no es estimulante y motivador? ¿no nos recuerda el juego del binomio fantástico de Rodari?

Silent books

El segundo concepto es silent books: libros sin palabras, o casi, donde la imagen es el elemento narrativo primordial. Se pueden identificar como libros para un público infantil, pero sería una lástima no aprovechar su potencial también con jóvenes y adultos en el aula de idiomas. Además, existen también silent books dirigidos a adultos. Como ejemplo están los de Maurizio A.C Quarello, que se pueden consultar aquí; otra autora es Suzy Lee con su fantástico “La ola”.

Ahora vamos a ver las características de los silent books:

  • Las imágenes son ilustraciones  fácilmente identificables.
  • La narración se presenta en una sucesión de ilustraciones.
  • Los protagonistas se identifican del resto de los personajes.
  • El ritmo de la lectura es activo.
  • Sigue el esquema clásico: introducción, desarrollo, desenlace.

Características de los silent books

Que más o menos corresponden a las 4 características de las imágenes que debemos llevar al aula propuestas por Goldstein:

  • Familiaridad: que las imágenes puedan ser leídas fácilmente.
  • Usabilidad: que los alumnos puedan unirlas a su experiencia.
  • Impacto: que aporten un plus al significado convencional.
  • Interpretación múltiple o abierta: que su mensaje no sea demasiado explícito.

Características de las imágenes para llevar al aula de idiomas.

La última, interpretación múltiple o abierta: que su mensaje no sea demasiado explícito, es la que veo especialmente interesante para poder desarrollar el pensamiento crítico o divergente en nuestra labor docente. Si la interpretación unívoca desaparece, con esto también desaparece el error a interpretar de la manera correcta la historia.

Además, el tratamiento del error se focaliza en el mero contenido lingüístico y no interpretativo, así el estudiante no sentirá la presión de saber si el camino en decodificar la historia es el correcto o no, ya que es partícipe activo en la creación de narrativa. Aquí reside el atractivo de este material, es decir, con este tipo de lectura estamos llevando a la práctica una línea didáctica más democrática por los siguiente puntos:

  • El estudiante es el centro de su propio proceso de aprendizaje.
  • El rol del profesor como guía y facilitador.
  • El tratamiento del error en el contenido lingüístico.
  • El desarrollo de la creatividad como base del pensamiento crítico.

Mediante este input el estudiante observa, selecciona, investiga y crea. Luego, en un grupo podrá haber múltiples líneas narrativas según la decisión de cada uno, por lo que se fomenta la diversidad de interpretaciones y, por consiguiente, la tolerancia hacia estas. De ahí, todo esto puede servir para activar el pensamiento convergente o crítico.

¿Qué diferencia hay entre un silent book y un texto con palabras?

Con un silent book el estudiante, en vez de buscar las palabras que se encuentran en el texto deberá encontrar las palabras que le dictan sus emociones y su experiencia cognitiva. Es decir, buscará en su bagaje experiencial aquellas palabras en L1 o L2 que le sirvan para crear la historia. Así podrá afrontar los retos de un modo más sereno, más calmado y estará más predispuesto al análisis y a la creación, puesto que el material lingüístico lo ha aportado él y no le ha venido impuesto.

Por esta razón, deberemos dejar que los estudiantes observen, analicen, discutan, elijan y creen. Dar tiempo a la pausa y al silencio para que la actividad sea eficaz mediante la observación.

Ahora os invito a ver algunas propuestas didácticas a partir de la lectura de los silent books que se pueden adaptar a una diversidad de estudiantes y niveles, dado que todo dependerá del contenido lingüístico que se quiera explorar.

Cómo trabajar los silent books en el aula

1. La imagen como disparador creativo

Se propone como activador creativo una imagen como input para la construcción de una historia. Se les presenta la imagen y se les hacen preguntas generales para que puedan observar y recoger información:

¿Quién es? ¿Dónde está? ¿Qué hace allí? ¿Qué va a hacer?

En esta fase es importante trabajar el léxico. Propongo que se formen pequeños grupos (3-4 personas) donde ellos puedan administrar las palabras como mejor crean. El profesor les podrá proporcionar una fichas con un mapa conceptual en el que aparecerán las preguntas anteriores. El objetivo es que añadan las palabras que necesitan para la introducción de su historia.

El profesor les preguntará ¿Cómo sigue la historia? y les proporcionará una ficha como las siguientes: ficha 1ficha 2.

A partir de aquí el grupo negociará y tomará decisiones para redactar su historia.

2. Historia dialogada

Poner texto a las imágenes y convertirlo en un cómic: Aquí os dejo un ejemplo de un proyecto de alfabetización para estudiantes sinohablantes en Italia.

La idea es añadir diálogos a las ilustraciones y así se convierte, más bien, en un cómic.

3. Una ventana para hablar de historia

Por último, una ilustración puede introducir un tema histórico-social como fue la segregación racial. La dinámica sería más o menos como la actividad 1 que está más arriba, es decir, mediante preguntas como:

¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Es una imagen actual? ¿Qué puede estar pasando?

Con estas preguntas se invita al estudiante a que observe y haga sus conjeturas de lo que ve en la imagen.

Esta actividad puede ser interesante para un público preadolescente y adolescente formando grupos pequeños.

Una vez hayan aportado sus descripciones, se les plantea otra pregunta:

¿Qué temas están relacionados con estas imagen? 

En este momento el profesor no da un veredicto si es correcto o no, al contrario, les invita a que investiguen para comprobar sus conjeturas.

Al final cada grupo puede hacer una presentación de sus investigaciones. La presentación puede ser una vez más otra oportunidad a que desarrollen su creatividad dejándoles a que lo hagan en diferentes soportes y modalidad:

  • Una infografía.
  • Un cartel en papel o digital.
  • Una representación de la escena.

Lectura sin palabras

Espero que estas ideas os puedan animar a poner en práctica la lectura sin palabras a través de los Silents Books.

Si quieres saber más sobre los silent books puedes ver este Campamento de Lectura de Ximena en nuestro Instagram.

Y si quieres descubrir cómo activar tu creatividad y la de tus estudiantes y cómo incluir la narrativa de historias en el aula, aún estás a tiempo de apuntarte al curso La creatividad en el aula de idiomas.

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