Cómo aprender y enseñar en el aula presencial con distanciamiento y mascarilla

Por Ximena Miranda Olea y Lola Torres Ríos

El uso de la mascarilla y el distanciamiento social en el aula son dos de las medidas que recomienda la Organización Mundial de la Salud para cuidarnos en la situación actual. ¿Cómo podemos ayudarnos como docentes y ayudar a nuestros estudiantes para seguir aprendiendo con estas medidas a favor de la comunicación y relaciones sociales?

Punto de partida: las ideas claras ayudan a mantener la calma

Antes de entrar en el aula conoce el protocolo actual de tu centro y resuelve dudas que te permitirán transmitir seguridad y tranquilidad. Por ejemplo: ¿Cuál es la distancia que hay que respetar? ¿Te puedes mover con mascarilla dentro del aula? ¿Qué tipo de mascarillas están recomendadas? ¿Qué estudiantes están exentos de llevarla?  Si en tu centro tienes una figura responsable “Covid” dirígete a ella para que te aclare todas las dudas. 

1. Comunicación no verbal

Aprovecha la mirada y las expresiones faciales de la parte superior del rostro para  comunicar y para interpretar mejor a quién escuchamos. Recuerda que también prestamos mayor atención a la información que nos transmite la postura corporal y la gesticulación para entender mejor lo que se nos está diciendo o reforzar lo que queremos expresar.

2. Gestión de los turnos de habla

Presta especial atención en tu planificación de la gestión de los turnos de habla en la clase. Hablar con mascarilla durante un tiempo seguido puede provocar molestias físicas y cansancio. Planifica tus intervenciones y las de los estudiantes teniendo en cuenta el tiempo del turno de habla de todos los agentes en el aula. Utiliza pequeñas cápsulas de aprendizaje en el aula (infografías, breves tutoriales de gramática, cultura, léxico, pronunciación) que te ayuden a dinamizar también las explicaciones y el input oral que ofrecemos en el aula. 

3. Pausas

Realiza pequeñas pausas que permitan salir fuera de clase (al baño, a hidratarse, a moverse, a ventilar el aula) y no interrumpir el ritmo de la clase. 

4. Rutinas

Crea rutinas siguiendo una misma secuenciación (flexible) en cada clase. Ayudará a saber qué se va a aprender y cómo sin necesidad de repetir instrucciones.

5. Comunicación

Más allá del espacio y del tiempo del aula presencial, es clave mantener una comunicación por correo o avisos con el alumno (y sus familias si es el caso) para facilitar un seguimiento de su aprendizaje e identificar posibles dificultades.

6. Utiliza los espacios exteriores

Aprovecha los espacios exteriores de tu escuela y también la calle, parques y espacios abiertos. Van a facilitar la movilidad y van a aportar un input más allá del aula.

7. La tecnología es tu aliada

La tecnología puede ayudarnos en tres aspectos esenciales:

  1. Recursos de aprendizaje: tutoriales, infografías, cápsulas de lengua, input audiovisual.
  2. Dinámicas de aula y la interacción: ruletas para los turnos de habla o gestión de grupos (Flippity); quizzes, encuestas y juegos (Mentimeter, Nearpod, Kahoot).
  3. Interacción y personalización del aprendizaje: vídeos de presentación sin mascarilla (Padlet), actividades de interacción (Flipgrid), presentaciones interactivas (Vocaroo, Canva o Genially).

8. El cuidado de la voz y relajación

Cuida tu principal instrumento de comunicación en el aula: tu voz. La respiración diafragmática puede ayudarte a no sobrecargar las cuerdas vocales y a proyectar la voz sin forzar la garganta. Además puede servirte a ti y a tus estudiantes como ejercicio de relajación y atención en el aula. ¿Le dedicamos un par de minutos antes de cada  clase? 

Ejercicio: Cierra los ojos e imagínate que estás delante de una pastelería. Cuando abres la puerta comienzas a sentir a través de tu nariz olores exquisitos, que inhalas profundamente. Tus pulmones se llenan de aire. Deja que el aire fluya hacia tu abdomen. Si colocas una mano en ese punto notarás cómo tu abdomen se hincha. De esta forma, el diafragma se expande provocando un movimiento abdominal. Si quieres puedes conservar ahí unos segundos el aire. Poco a poco irás expulsando suavemente el aire por la boca o nariz. 

Además de estos ejercicios, recuerda hidratar bien tu garganta y boca antes y después de clase. Realiza también pequeñas pausas en el aula para poder salir a beber. 

La observación consciente también es nuestra aliada para ser conscientes de cómo utilizamos la voz en el aula: nuestro tono, la intensidad, el timbre y la longitud. Para mejorar tu control de tu voz, prueba a grabarte durante una clase: ¿Qué sensación tengo cuando me escucho? ¿Hablo de forma clara? ¿Mi ritmo es adecuado? ¿Respiro mientras hablo? ¿Me tomo pausas? ¿Cómo es mi voz y el tono de mi discurso ¿Cuánto duran mis intervenciones? ¿Y las de los estudiantes?

Quizás todavía tengamos que llevar mascarilla durante algún tiempo, por eso, intentemos mantener una actitud positiva delante de nuestra clase y miremos cómo superar los límites de su uso.

Seguro que tienes muchas más técnicas, recursos y estrategias que te están ayudando a favorecer el aprendizaje. ¿Te animas a  compartirlas en los comentarios? Juntas somos mejores.

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