Escritura guiada: cómo ayudar a tus estudiantes a observar, reflexionar y conectar con su aprendizaje

La escritura guiada puede ayudar a tus estudiantes en su aprendizaje de la lengua meta, pero también a gestionar su vida y emociones en épocas de crisis.

Si eres profesor/a seguramente estás pensando en qué tipo de actividades puedes proponer a tus estudiantes para que sigan practicando la lengua de una manera significativa, es decir, relacionada con sus vidas, entornos e intereses. Actividades que tengan sentido para cada persona, que puede estar viviendo estos días de maneras diferentes. Como docente, también te interesa garantizar la accesibilidad de todos los estudiantes, es decir, asegurarte de que cada uno tenga los recursos necesarios para realizar la actividad propuesta. El tiempo que le dedicamos a una actividad también es importante.

Esta propuesta que te presentamos requiere un cuaderno, un boli y una pequeña práctica de 10 minutos (diarios, cada dos o tres días o semanales), suficiente para estimular el conocimiento y el pensamiento creativo.

Escribir un diario o un cuaderno de manera guiada (por un tutor o en un curso) puede ser una práctica para ayudar a que los estudiantes no pierdan el contacto con la lengua, la practiquen de manera activa y la puedan conectar cada uno con sus circunstancias, emociones e intereses. Es una propuesta sencilla que podemos adaptar a diferentes perfiles de alumnos, necesidades, edades o niveles.

Además de practicar la escritura trabajamos el pensamiento activo y crítico, la atención, la observación, la reflexión y la búsqueda de ideas y recursos. Copiar deja de tener sentido. Sí lo tiene leer, documentarse, adaptar y remezclar ideas para hacerlas propias. Además, al recoger diferentes muestras de escritura, permite al alumno observarse y situarse en el proceso de aprendizaje.

“El aprendizaje activo no quiere decir “aprender haciendo cosas” (learning by doing), sino estar activo cognitivamente, “aprender pensando” (learning by thinking). En este sentido, el aprendizaje activo siempre es superior, porque aprendemos aquello sobre lo que pensamos”.
Héctor Ruiz (Cómo aprendemos, 2019)

Enseñar a los estudiantes a convertirse en narradores de historias y a buscar su identidad dentro de ellas es una experiencia de aprendizaje que no solo ayuda a practicar y aprender la lengua, sino también a entender y a procesar los cambios y la situación que estamos viviendo.

Ideas a tener en cuenta

  1. Prepara el terreno. Pregunta a tus estudiantes qué tipo de textos leen y escriben, dónde escriben, a quién, cómo y con qué frecuencia. Charla con ellos sobre si alguna vez han intercambiado cartas, escrito un diario o enviado una postal. Si son adultos mayores seguramente tienen muchas anécdotas que contar y si son jóvenes seguro que les sorprenderá conocer otras realidades. Agradecen y valoran salir de lo digital más de lo que nos pensamos.
  2. Propón. Comenzar a escribir en una página en blanco no es sencillo para nadie. Propón temas, actividades concretas, disparadores creativos o rutinas que ayuden a desempolvar su creatividad, a activar su conocimiento sobre el tema y a conectar ideas para seguir aprendiendo.
  3. Muestra y guía. Escribir puede parecer sencillo, pero no todos tenemos esa voluntad para coger ese cuaderno y comenzar a escribir, bien porque no estamos acostumbrados o bien porque no le vemos un resultado o recompensa material o inmediata. Practica tú antes como profesor, date esa oportunidad. Y cuando estés preparado, transmite a tus estudiantes con ejemplos concretos los beneficios que puede tener la escritura para su aprendizaje de la lengua y en sus vidas. Recuerda que el objetivo en este caso no es la precisión o exactitud en el uso de la lengua, sino ofrecer espacios y oportunidades para que los alumnos practiquen la lengua.
  4. Ten paciencia. Y enseña a tus alumnos a ser pacientes consigo mismos. Esta puede ser una nueva experiencia para las dos partes. En Campamento Norte cuidamos que todas nuestras propuestas tengan este enfoque, valorando y disfrutando el proceso.

Cinco propuestas de escritura guiada para estudiantes de idiomas


Te presentamos cinco sugerencias con las que puedes comenzar tu actividad de escritura guiada o que te pueden servir de inspiración para crear las tuyas propias para tus estudiantes:

  1. Tu entorno en tres palabras. ¿Qué tres palabras definen tu vida o tu entorno en estos momentos? ¿Qué palabra que antes formaba parte de tu vida echas de menos?
  2. Objetos innecesarios. Coge tu cuaderno y escribe una lista de “trastos” de los que te quieras deshacer: objetos superfluos, una prenda de ropa que llevas años sin ponerte, la carpeta de SPAM, ventanas emergentes que prometiste leer antes de comenzar a trabajar hace tres días, el escritorio de tu ordenador, la suscripción a una newsletter o a un servicio web que no te interesa, la papelera del ordenador, un contacto en el móvil. Tras finalizar esta lista, elige uno (vayamos poco a poco) de estos trastos y elimínalo de tu vida, bórralo, rómpelo, tíralo. ¿Qué tal te ha sentado? Escríbelo en tu cuaderno.
  3. Panel de inspiración. En tu cuaderno, o en la pared de tu estudio, crea tu panel de inspiración para estos días extraños. Elige 5 elementos que te inspiren para aprender la lengua (o en tu día a día): una foto de alguien a quien admires o eches de menos, un disco, una cita de un libro, una película o canción, un olor, una comida, una palabra, algo que quieres hacer cuando salgas fuera.
  4. Palabras ¿Por qué nos gustan más unas palabras que otras? Piensa en una palabra que te guste especialmente, en la lengua que quieras. No dediques demasiado tiempo a elegirla, unos segundos bastará. Una vez tengas elegida tu palabra, reflexiona: ¿Qué te inspira esta palabra? ¿La podrías asociar a una sensación: un color, olor, sonido? ¿Con qué otras dos palabras la relacionarías? Una vez realices la actividad te proponemos leer este artículo de Carmen Álvarez sobre las relaciones subjetivas alrededor de una palabra y sobre el funcionamiento de asociación y las redes que se crean entre ellas. Por cierto, esta actividad forma parte de nuestro curso Aprendizaje del léxico en el aula de idiomas. Próximamente anunciaremos las fechas de la segunda edición, pero las matrículas ya están abiertas.
  5. Objetos mágicos. Busca a tu alrededor un objeto mágico. Sí, has leído bien. Mágico o especial para ti: un recuerdo de alguien, un souvenir de un viaje, algo que utilices cada día y aprecies. Lo puedes tener en un cajón guardado o puede ser un objeto de tu día a día o cotidiano. Confiamos en que sabrás reconocerlo cuando lo encuentres. ¿Lo tienes? Ve a por él. Busca un papel (o una página de tu cuaderno) y coloca, dibuja o escribe el nombre tu objeto mágico en el centro. Luego, comienza a sacarle flechas y escribe todo lo que se te venga a la mente, como un mapa mental. Continúa hasta que hayas conversado un buen rato con tu objeto y no encuentres más conexiones. A continuación, dedícale unas palabras en tu cuaderno. Recuerda, lo que no se escribe o registra, se olvida fácilmente. Con la información que tienes a partir del punto anterior, escribe un pequeño texto sobre tu objeto: ¿Qué es? ¿Qué cualidades mágicas tiene (o por qué lo has elegido)? ¿Cuál es su historia?

Nota: estas propuestas están pensadas para ser escritas a mano y están relacionadas con la escritura íntima y personal, pero ya te habrás dado cuenta de que son perfectamente adaptables a actividades de expresión oral (podcast por ejemplo) o de escritura en contextos digitales (redes como Instagram o blogs).

Para profundizar en la escritura guiada como herramienta de aprendizaje

Si quieres profundizar con más ideas de escritura creativa, tenemos dos propuestas para ti. Cartas desde el observatorio es un curso epistolar y gratuito. Una vez te inscribas, cada día recibirás una propuesta de 15 minutos para desarrollar tu creatividad.

Si Cartas desde el observatorio es un viaje interior, en Cartas salvajes nos dedicaremos a observar, explorar y cuestionar el mundo que nos rodea con pensamiento creativo, observación y reflexión.

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